Editorial Semanario El Rugidor

Concluye el campeonato de las máximas emociones…

¡MILLONARIOS, UN MUY ESPERADO CAMPEÓN!


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esde la noche anterior el azul celeste alberga en su firmamento una estrella más, ampliando la constelación a catorce rutilantes unidades, siendo la pléyade de logros más numerosa de club alguno en la historia del profesionalismo colombiano. Ahora, ya ninguno de los títulos logrados por el Ballet Azul danzará en solitario; veinticuatro años después se supera el absurdamente supersticioso número trece. De hoy en adelante, los aficionados millonarios se podrán ratificar como los seguidores del más grande de los clubes nacionales, pues en lo referente a títulos nacionales no serán superados fácilmente; su más inmediato seguidor, América de Cali (con trece estrellas), vive en estado de desdicha, purgando karma en la división de Ascenso. La recuperación de la grandeza hace sólido, optimista y prometedor el futuro inmediato de la histórica y querida institución bogotana.

La inspiración por la superación de la peor crisis que haya padecido a lo largo de su vida, sumado al obligatorio repunte y protagonismo después de ver durante el primer semestre campeón del año al rival de plaza, el Independiente Santa Fe (título conseguido también después de muchos años), llevaron a Millonarios al total compromiso y convicción férrea de cabalgar desde un comienzo el Finalización 2012. Algunas ventajas se dieron al comienzo de los cuadrangulares semifinales, después del brillante desempeño en las dieciocho fechas de la fase de clasificación, pero en buen momento vino la recuperación, que acompañada de la suerte del ganador, remató el inolvidable domingo 16 de diciembre, al comenzar la noche, en el estadio Nemesio Camacho, de la capital del país.

La dura final en partidos de ida y vuelta ante el Deportivo Independiente Medellín –un club que debió sortear durante la temporada uno de sus años más difíciles– no estuvo exenta de grandes emociones, a pesar de que durante los ciento ochenta minutos de juego únicamente se marcaron dos goles (uno por bando) conseguidos en el último de los enfrentamientos. Entonces la definición del título LXXVI (el de 1989 fue cancelado finalizando la temporada) debió darse por cobros desde el punto de pena máxima, favoreciendo a los Millonarios por cinco anotaciones a cuatro. Pasión, emoción al extremo, fiesta, gritos de alegría, lágrimas y sonrisas, abrazos y una cuasi histeria colectiva, se vivieron cuando, por fin, se obtuvo el título en la atajada de su consagrado guardameta al quinto y último cobro del aguerrido Medellín que, haciendo de tripas corazón, con una muy limitada nómina y afrontando ausencias de importantes titulares, sorprendió a todos llegando y disputando con jerarquía esta final.

¡Qué alegría por los Millonarios que de nuevo disfrutan el honor de volver a ser campeones! Hoy todos los albiazules queremos repasar los títulos logrados, empezando por el conseguido en 1949, releyendo nuevamente esos amarillentos periódicos con olor a naftalina, o libros cuyos recuerdos fotográficos más antiguos son impresos en color sepia…  los Francisco“Cobo” Zuluaga (pues la historia de “Millos” –aunque a algunos no les guste y otros no lo crean–, la ha hecho grande el aporte paisa), Adolfo Pedernera, Alfredo Di Stéfano, que con importantes compañeros levantaron la primera, segunda y tercera copas (49, 51 y 52); Francisco Zuluaga, Julio Cozzi, Néstor Rossi, Óscar Contreras, tan recordados del título de 1953…

Posteriormente, el mismo “Cobo” Zuluaga, Marino Klinger, Larraz y Marcolini, que después de un receso de seis temporadas y ya bajo la batuta de un paisa, el histórico Gabriel Ochoa, lograron el título de 1959.

Al comienzo de los años sesenta llegaron los también inolvidables cuatro títulos consecutivos: en 1961 con futbolistas como Moyano, Larraz, Cozzi, Klinger, el eterno Zuluaga, Óscar Jamardo y Orlando Debrasi; en el 62 recordemos a Marino Lozano, Senén Mosquera, Héctor Lombana, Carlos Campillo; en el 63 a Pablo Centurión, Finot Castaño, “Pibe” Díaz y “Maravilla” Gamboa; en el 64 a Silvio Faría, Jorge Ramírez, Gamboa, Calixto Avena… Tres de estos cuatro títulos (los primeros) fueron conseguidos por el entrenador Gabriel Ochoa.

En 1972, con la conquista de la décima estrella, recordamos a Alejandro Brand, Willington Ortíz, Edgar “Chonto” Gaviria y Jaime Morón. En 1978 a Juan José Irigoyen, Willington, “Pocillo” López, Luís Jerónimo López… en 1987 a “Gambeta” Estrada, Luis Nolberto Gil, Miguel Prince, Fabio Calle, Arnoldo Iguarán, “Barrabás” Gómez, Eduardo Pimentel… en 1988 a Omar Franco, Óscar Juárez, Germán Gutiérrez, Mario Vanemerak, Hernando García, Hugo Galeano, Rubén Hernández…

Hoy, veinticuatro años después, un nuevo título (el primero vivido por muchos de sus millones de seguidores) ha sido entregado por hombres con pintas de héroes, dirigidos por el tolimense Hernán Torres (también exarquero como el DT Gabriel Ochoa que aportó para cinco estrellas). Luís Delgado, Lewis Ochoa, Pedro Franco, Román Torres, Jarol Martínez, Yonny Ramírez, Juan Esteban Ortíz, Rafael Robayo, Jorge Perlaza, Mayer Candelo, Omar Vásquez, Harrison Otálvaro, Wilberto Cosme, Wason Rentería, Nelson Ramos… aunque digan que “los hombres pasan y las instituciones quedan”, estos permanecerán por siempre en nuestros corazones. ¡Arriba Millos, ala!

¡Gloria a Millonarios en las alturas!… ¡y en la tierra paz a los otros que deben esperar más!…


E
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